Etapa Sagrada:


“... por primera vez en la historia todos los chakras de la tierra se están sincronizando y es posible lograr que se inicie una Etapa Sagrada a nivel mundial, una auténtica Edad de Oro para la humanidad ...”
“Espejo del Viento”: Antonio Velasco Piña; p. 21

“... El motivo espiritual se irá sobreponiendo de esta suerte a las contingencias de lo físico. Por motivo espiritual ha de entenderse, más bien que la reflexión, el gusto que dirige el misterio de la elección de una persona entre una multitud.”
Raza Cósmica. Misión de la raza iberoamericana”: José Vasconcelos

"el anhelo de proseguir la búsqueda de un camino de desarrollo interno era mucho más fuerte que cualquier otro sentimiento"
"Dos guerreros Olmecas": Antonio Velasco Piña; p.89

"una incesante búsqueda de un personal camino de desarrollo interno, un ir armando pieza por pieza un complicado rompecabezas"
"Dos guerreros Olmecas": Antonio Velasco Piña; p. 93

“... Nada de lo que hagamos sirve si no mantenemos siempre esa conexión con lo sagrado y esta solo puede generarse mediante la auténtica devoción ...”
“La Herencia Olmeca”: Antonio Velasco Piña; p. 40

“... Hubo un tiempo ... en el que el hombre sabía ponerse en contacto consigo mismo, con la naturaleza, con sus fuerzas y con el Creador, directa y sencillamente ... pero con el tiempo ha olvidado como hacerlo ...”
“La Puerta”: German Herrera; p. 63

"la presencia divina se manifiesta en todo lo existente"
"Dos guerreros Olmecas": Antonio Velasco Piña; p. 88

“... si México despierta, ya no van a orar solo sus gentes sino todos sus seres: montañas, árboles, animales, y ríos. Todo habrá de dar gracias de nuevo al creador. ...”
“La Herencia Olmeca”: Antonio Velasco Piña; p. 40

“... -Estamos hablando de una formidable obra llamada Consejo de Dios, la tierra desaparece, el sepulcro, ese gran murciélago de piedra, abre sus alas de sombra en el sepulcro de la resurrección y golpea en su vuelo contra la llameante ventana de cristal de las estrellas, el ave siniestra va de planeta en planeta, y su llanto nocturno, cada vez que toca el borde de una constelación, se vuelve un canto de luz, emerge del crepúsculo trayendo el alba, emprende el vuelo al Infierno y anuncia el Paraíso, parte como un búho y arriba como una alondra, escapa del viejo tronco del árbol humano y se posa en el extremo de cada rama en el punto donde la fruta se vuelve una estrella, deja los espacios ahuecados de los cráneos, salta de paraíso en paraíso, anida de gozo en gozo, se sienta en todos los globos uno tras otro e incuba en el cielo el huevo de cada arcángel.”
“Conversaciones con la eternidad”: Víctor Hugo; p. 156


Ha recaído en esta generación el deber de asistir a estos hermanos residentes en las estrellas a transformar la tierra
“Conversaciones con la eternidad”: Víctor Hugo; p. 162


... en Shambhala cada generación tiene un cierto destino que se conoce y se habla públicamente. Lo mismo se aplica a las culturas humanas exteriores a Shambhala
LA UNDÉCIMA REVELACIÓN; El secreto de Shambhala: James Redfield

Regina, la danza conchera, la mexicanidad y la nueva cultura planetaria



Cadena de milagros


Ciclos, Historia Sagrada:


“la cosmovisión ... de la historia era cíclica. ... la manifestación de las energías cósmicas que dan origen a la existencia de grandes personajes y de trascendentales acontecimientos tiende a repetirse una y otra vez”
“Amor y destino en Palacio Nacional”: Antonio Velasco Piña; p. 56


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“... Creo que comprendes que estamos al final de uno de los grandes ciclos de la historia y en el umbral del siguiente. Como la evolución no procede en línea recta ni curva sino por ciclos muy definidos, si se comprenden las leyes que gobiernan nuestra tierra, es posible saber que se puede esperar. Ahora al finalizar el ciclo, el conocimiento se irá liberando cada vez más a fin de que se preserve y pase al ciclo próximo ...
El conocimiento que te ha sido dado debe ser transmitido al finalizar este ciclo. No puedo decir qué significa, y nadie puede decirlo, pero los que han alcanzado el conocimiento de la Unidad esencial con Dios forjarán el camino y construirán un nuevo mundo. Sin embargo, ha sido dicho que antes de que este nuevo mundo surja, habrá confrontaciones. La primera confrontación se producirá entre los que saben y los que no desean saber, y la segunda entre los que saben y los que deben aprender ...”
“La última barrera: Un viaje sufí”: Field, Rashad; p. 171

“... llegó a la conclusión de que, al igual que en lo tocante a la historia universal, la historia de México podía estudiarse desde dos puntos de vista del todo diferentes. El primero era estrictamente académico y el segundo que podía calificarse de ¨historia sagrada¨, siendo este último el único que a su juicio era capaz de proporcionar una auténtica comprensión de las causas de los más trascendentales acontecimientos históricos ...”
“Los siete rayos”: Antonio Velasco Piña; p. 62

“... un diálogo entre maestro y discípulo, me permitieron muy pronto percatarme de la existencia de una fascinante y complejísima visión de la Historia, no contenida en ninguno de los libros comúnmente conocidos...
... las tesis que conformaban la citada concepción de la Historia podían parecer ultramodernas, en realidad se trataba de una antiquísima concepción del devenir histórico, cuyas ideas centrales habían sido conservadas y transmitidas a lo largo de milenios ...
uno de los conceptos centrales de la visión histórica a que me refiero, consistente en considerar que el progreso de la humanidad tiene por objeto lograr una ampliación de la conciencia humana, y que este progreso se realiza conforme a un ritmo de tres tiempos que puede ser captado por cualquiera que se tome la molestia de estudiar Historia con la debida atención”
La mujer dormida debe dar a luz” Ayocuan; p. 66

“... la humanidad y el planeta mismo atraviesan por un trascendental parteaguas. Toda una serie de edades históricas y de ciclos cósmicos están finalizando y dando inicio a otros nuevos. Antiguas profecías, contenidas en los libros y tradiciones sagradas de muy distintas culturas, señalan con toda precisión estos tiempos como una época decisiva de la cual depende el avance o decadencia de la especie humana”
“Hombres que quieren ser”; Antonio Velasco Piña, p.103




Analogía entre el ciclo del agua y los ciclos de la historia:

La vida del hombre se encuentra inmersa en múltiples ciclos, el día con su noche, el ciclo solar anual, los ciclos planetarios, etc.. Desde la visión sagrada, alcanzada por todas las culturas planetarias en algún momento, la historia se compone de una sucesión de ciclos particulares, compuestos a su vez de cuatro etapas cada uno. Cada una de estas cuatro etapas, tiene una duración de alrededor de 400 años, e influye de manera definitiva sobre la conciencia humana, determinando el quehacer del hombre, y por tanto, la historia de la humanidad.
Durante la primera etapa del ciclo, denominada sagrada o de oro, el espíritu divino se derrama sobre los hombres al igual que el agua que en forma de lluvia cae sobre la tierra, permitiendo a lo terrestre experimentar lo celestial. El hombre coexiste con lo divino, con lo superior, que como las nubes sobre el horizonte llenan la visión del hombre.
Después de la lluvia, el agua ya en tierra va moviéndose por causes naturales buscando su sitio final de reposo, descendiendo desde las montañas a los valles, desde lo alto hacia lo bajo, desde lo superior pero ahora terrestre a lo inferior. De manera similar, durante la segunda etapa conocida como heroica o de plata, el hombre ya no cuenta con la experiencia directa de lo divino, pero continua creando su realidad circundante motivado por los ideales del elevado conocimiento alcanzado durante la etapa anterior que aun se mantienen vivos. Se va despejando el cielo y las nubes van desapareciendo, la realidad celestial se va disolviendo poco a poco. Sin embargo la reciente experiencia de lo divino en la tierra aun vibra en la realidad del hombre en forma de fe. Al igual que en los campos, la humedad de la tierra da testimonio de la lluvia reciente.
Una vez que el agua ha descendido a los valles, regado los campos, nutrido ríos y lagos, revitalizado los cultivos humanos que florecen y fructifican, la vitalidad terrestre se manifiesta en la diversidad, ya muy pocas nubes pueden verse, análogamente durante la tercera etapa, humana o de cobre, va predominando en el hacer del hombre la perspectiva terrestre, se da un aparente renacimiento donde poco a poco va dominando en la conciencia humana la realidad terrestre tangible sobre la celestial sutil, la razón sobre la fe, el quehacer humano sobre el hacer divino, el impulso ahora continúa con la perspectiva de lo terrestre, prevalece el ideal aun pero mundano, diverso pero inferior. El hombre es ahora la medida de todas las cosas.
Por último con el paso del tiempo, el agua de los valles, ríos y lagos se va filtrando a los mantos, al subsuelo, continuando su camino por ríos interiores, ocultos, que eventualmente se unen en los océanos, la tierra se va secando, pierde vitalidad y frescura, se va agrietando. De igual forma, durante la última etapa conocida como de rebaño o de hierro, lentamente el hombre se va degenerando, predominan la falta de ideales y valores, el absurdo materialismo, que de continuar así, al igual que ocurre con prolongadas sequías, llevaría a la muerte a todos los seres vivos. Sin embargo la misma sequedad de la tierra, el predominio de la muerte sobre la vida, lo vació de la existencia, el sin sentido del hombre, la carencia de valores e ideales, crea la polaridad que hace surgir nuevamente el anhelo por lo celeste, guardado en la memoria de la tierra antes anegada por la lluvia, así como en el alma de los hombres alguna vez plenos de riqueza espiritual. Y ambos tierra y hombre, poco a poco cada vez más y más, claman a lo superior para que derrame sobre ellos su esencia, se recupere lo sagrado de la existencia, se de la reconexión con lo divino. Y entonces, nuevamente, desde los océanos terrestres y cósmicos da inicio un nuevo ciclo.

Sin embargo tanto la lluvia como la derrama espiritual que tienen temporadas, tienen también intensidades, como hay tiempos de llovizna, también los hay de huracanes.
Hace unos trece mil años, dio inicio un nuevo gran ciclo planetario que contiene a su vez a otros múltiples ciclos menores, entre ellos los descritos anteriormente.
Este gran ciclo en que está inmersa la humanidad actual, dio inicio al final de la más reciente gran inundación planetaria, después de ella, poco a poco, se fue dando el reagrupamiento de los hombres de Dios, de los sobrevivientes, de los "Noes" planetarios narrados por todas las tradiciones.
Primero en pequeños grupos, guiados por hombres y mujeres elevados, conocidos con nombres diversos "chamanes", tlamatinimes, druidas, etc., sacerdotes y sacerdotisas todos, que al igual que montañas, lagos y ríos de escala humana, manteniendo siempre el contacto con los sagrado y custodiando en si la sabiduría que reciben de Dios, la derraman siendo fuentes donde pueden abrevar los hombres sedientos de la verdad superior, de Dios. Sirviendo como guías, como faros durante las tempestades emocionales de la comunidad.
Transcurrió el tiempo y poco a poco la humanidad, revitalizada siempre por las celestiales esencias continuó multiplicándose, extendiéndose sobre el planeta, influido siempre por la sucesión de las cuatro etapas del ciclo histórico en cada uno de los 7 chakras de este organismo viviente que nos nutre y cobija, nuestra madre tierra. Fundando ciudades e imperios, conquistando e interconectando, enriqueciéndose culturalmente, y ampliando también la visión de la sagrado, de Dios, que han desarrollado de forma diversa los diferentes pueblos, nutridos todos de la fuente única.
Mas hace unos dos mil años, ya había suficientes hijos de Dios extendidos sobre la faz de la tierra y aglutinados en vastas culturas lo que traería como consecuencia natural que durante este nuevo ciclo la humanidad como conjunto llegaría una vez más como en tantas otras ocasiones, aunque por vez primera dentro de el actual gran ciclo, a la condición de rebaño planetario.
En preparación a este último ciclo, la divina verdad única se derramó sobre múltiples grandes maestros, montañas humanas que actuarían como enormes fuentes donde abrevaría la humanidad, diversas en apariencia pero idénticas en esencia, cuya misión sería servir como guías de los grupos de cada una de las grandes regiones de la tierra, de cada uno de los siete chakras, en preparación a los tiempos finales: Quetzalcoatl, Jesus, Buda, Mahoma, Moisés, Lao Tse, Confusio, Zoroastro, etc., cristos todos.
En este final del gran ciclo, es de nosotros, de nuestras acciones personales, de quien dependerá si la reconexión con el mundo de lo sagrado se dará o bien por medio de destructoras tormentas, tsunamis, huracanes, etc., que nos inundarán aterrándonos y ahogándonos, o de visiones sagradas, experiencias celestiales que sacaran al hombre del materialismo y saciaran su sed de divina verdad.
El hombre recibirá, lo que le corresponda, pues cada uno de nosotros crea su propia realidad.

Círculos internos:


“... los procesos de reactivación de los chakras de la Tierra y la gestación de nuevas culturas no son eventos mecánicos, sino que requieren titánicos esfuerzos plenamente concientes cuya realización sería del todo imposible para los seres humanos ordinarios.
¿Quiénes son entonces los que efectúan estas tareas de las cuales se beneficia no solo la Humanidad sino el planeta mismo?.
Las tradiciones Sagradas de todos los tiempos nos informan que esta clase de labores se pueden llevar a cabo gracias a los existencia de "Círculos Internos Terrestres y Celestes". Pertenecen a los primeros todos aquellos seres humanos que alcanzan en vida un desarrollo espiritual excepcional, mismo que les otorga una sabiduría y una serie de facultades que no poseen el resto de los mortales.
La mayor o menor importancia que tienen dentro de estos círculos los integrantes de los mismos, está determinada por el grado e intensidad de la conexión que cada uno de ellos logra establecer con quienes conforman a su vez los círculos Celestes, o sea aquellos seres que ya no son ni materiales ni mortales y que constituyen una jerarquía en cuya cúspide se encuentra Dios, la Divinidad, lo Innombrable o como quiera que se designe según las diferentes Tradiciones a quien constituye el origen, causa y sustento de todo cuanto existe.
...
En lo que respecta a los Círculos Internos Terrestres, estos podrían dividirse en cuatro. En primer término quedarían "los guardianes", o sea los hombres y mujeres que tienen a su cargo la custodia de muy diferentes herencias sagradas. ... lugares sagrados de la Tierra ("nadis") ... conocimientos correspondientes a una determinada Tradición o Cultura ... hay guardianes de muy distintos grados en cualquier Cultura (Zapoteca, Árabe, Quechua, Occidental, etc.) ... aun cuando muchas culturas hayan desaparecido o se encuentren en su etapa final. En igual forma hay guardianes de las distintas Tradiciones Sagradas (Cristiana, Islámica, Budista, etc.) que pueden o no pertenecer a las diferentes instituciones externas que en un determinado momento fueron creadas por dichas Tradiciones. Tal sería el caso de los actuales Templarios ... que constituyen uno de los Círculos Internos de los "Guardianes de la Cristiandad".
La importancia de las diferentes funciones que realizan los guardianes es decisiva para la preservación de la civilización y de la existencia misma de la Humanidad. De no ser por ellos, las fuerzas de la barbarie y de la destrucción - que están siempre presentes y activas- barrerían en muy poco tiempo con toda manifestación de auténtica cultura y llevarían su sed de exterminio a la extinción de cualquier forma de vida sobre el planeta.
El segundo Círculo Interno Terrestre quedaría integrado por lo que en la tradición Cristiana se conoce como "santos", personajes que desde luego tienen su equivalente en cualquier tradición. Se trata de seres que han logrado importantes avances en lo que hace a trascender el ego y superar los defectos inherentes a la condición humana ordinaria. Cualidades como la generosidad, el amor al prójimo, y la carencia de anhelos materiales comunes, son casi siempre distintivas en los hombres que han alcanzado el grado de conciencia que han alcanzado los integrantes de este Círculo, pero desde luego la característica más sobresaliente de todos ellos es una cotidiana conexión con lo sagrado, o sea la posibilidad de mantener una unión más o menos permanente entre su ser y lo Divino.
Al contrario de lo que ocurre con los guardianes, en el caso de los santos no resulta tan fácil determinar cual es la función biológica que desempeñan dentro del organismo de la Humanidad. ... se requiere ... una visón cósmica .... Los santos son "el alma de la Tierra" y es gracias a su existencia que pueden ser aprovechadas o neutralizadas (según sea el caso) toda una serie de influencias cósmicas que van fortaleciendo o retrasando el avance espiritual de la especie humana. ... la innegable existencia de seres humanos que en todos los tiempos han logrado alcanzar la santidad, constituye una prueba irrefutable de que la naturaleza humana ordinaria puede ser trascendida ...
Un gran número de instituciones, tanto benéficas como culturales (hospitales, universidades, etc.) han sido creadas o bien por ellos mismos o bien por personas que actuaron movidas por el ejemplo e inspiración que estos seres generan y que perdura mucho tiempo después de su desaparición física.
El tercer Círculo de esta clase corresponde a los Maestros o Altos Iniciados. Ellos constituyen el auténtico "Espíritu de la Tierra". Su verdadera función y la forma que en que la llevan a cabo son un misterio para la mayor parte de las personas; sin embargo es evidente la trascendental importancia que juegan en la evolución no solo de la Humanidad, sino de todo lo que atañe a la tarea de ir logrando una progresiva ampliación de conciencia del planeta y de cuanto en el existe.
... corresponde a los Maestros la realización de los rituales más sagrados, que trascienden la forma de una determinada Tradición o Cultura y que permiten una conexión directa entre las energías terrestres y celestes. Son esta clase de rituales los que hacen que el planeta pueda proseguir su ampliación de conciencia y evolución.
... Finalmente existe el cuarto y más secreto de los Círculos Internos, el que integra a quienes constituyen el Gobierno Espiritual de la Humanidad y del Planeta. ... bien poco ... puede saberse con certeza sobre este Círculo. Al menos su existencia está fuera de toda duda, pues constituye un hecho que ha sido reconocido siempre por los Maestros de todos los tiempos y lugares. ... el velo que cubre a quienes forman este círculo es totalmente impenetrable, pues ni siquiera los propios Maestros conocen sus nombres o sus rostros, ni tiene forma alguna de comunicarse con ellos, sino que deben aguardar a que sean estos seres los que cuando estimen conveniente les proporcionen determinadas órdenes o indicaciones, utilizando para ello procedimientos nada convencionales: sueños, telepatía, y toda clase de señales prodigiosas en los elementos como por ejemplo repetitivas señales en las nubes o en el fuego.
Este impenetrable anonimato que encubre a los verdaderos Gobernantes de la Humanidad, los ha puesto a salvo de cualquier intento de agresión por parte de los incontables salvajes que existen en la especie biológica que ellos intentan civilizar. Por otra parte constituye también una absoluta garantía de que en este caso no puede haber usurpaciones ni falsos liderazgos, pues basta con que cualquier persona se ostente como supuesto integrante de estos Círculos para tener la completa seguridad de que no lo es. Quienes en verdad ejercen la difícil labor de conducir la evolución del planeta no alardean por ello, ni buscan tampoco honores ni privilegios. Según parece, los componentes de este Círculo o bien aparentan ser personas comunes y corrientes que desempeñan modestas actividades, o bien permanecen en un extraño estado de "suspensión" ...
¿De donde provienen y en dónde se forman quienes habrán de guiar los vacilantes pasos de la especie humana? Todo parece indicar que son siempre los mejores elementos del tercer Círculo los que en determinado momento pasan a ingresar al cuarto. Esto explicaría el por que algunos maestros, tras de llevar por muchos años una vida activa pública, desaparecen súbitamente sin dejar tras de sí rastro alguno que permita ubicarlos o tan siquiera saber si aún continúan con vida. ... seres superiores que permanecen en una especie de sueño intermedio entre la vida y la muerte, estado desde el cual continúan laborando en beneficio de toda la Humanidad. ... no viven ya en medio del anonimato de la multitud, sino que desde los ocultos escondrijos en que fueron depositados sus cuerpos, proyectan elevadas vibraciones tendientes a lograr la paulatina ampliación de la conciencia de todo cuanto existe”
...En cuanto al número, este es siempre invariable: son trece los seres que integran el Gobierno Espiritual de este Planeta. Cada raza (roja, blanca, negra y amarilla) tiene tres representantes en dicho Gobierno; el decimotercero no pertenece a ninguna raza específica, sino que representa a los distintos grupos que a través del mestizaje darán origen a la quinta raza.
Atendiendo a ciertos ciclos cósmicos de muy larga duración, el círculo está integrado por siete personas de un sexo y seis del otro. En el ciclo anterior, que se inició hace aproximadamente cinco mil años., el círculo estaba compuesto por siete hombres y seis mujeres; en el ciclo actual que recién se inicia (tomando como punto de partida 1968) y que tendrá igualmente una duración aproximada de cinco mil años, el Gobierno Espiritual del Mundo lo constituye un círculo formado por seis hombres y siete mujeres. No nos extrañe por tanto si el matriarcado se vuelve a poner de moda.
Si lo relativo a los Círculos Internos Terrestres constituye un tema en extremo misterioso y difícil, con mucha mayor razón dichos calificativos resultan aplicables en cuanto concierne a los Círculos Celestes. ... hay una plena coincidencia entre todas las Tradiciones. Uno de ellos es el de la estrecha vinculación que existe entre el plano material en el cual nos encontramos y el plano espiritual o inmaterial en el que moran los integrantes de estos círculos. De hecho no hay un radical distanciamiento entre ambos planos, sino que estos subsisten en forma simultanea diferenciándose exclusivamente por ... una distinta frecuencia o calidad vibratoria. ... esta íntima vinculación ... permite ... una comunicación entre lo humano y lo sagrado.
... otra cuestión en la que hay plena coincidencia entre todas las Tradiciones en lo que se refiere a los Círculos celestes y es la relativa a la estructura jerárquica que prevalece en estos ... los seres que integran estos círculos ocupan un determinado lugar en la escala atendiendo al grado de espiritualidad que cada uno de ellos ha logrado alcanzar, siendo dicho lugar en la escala del que se derivan tanto las atribuciones y poderes que poseen, como las funciones que realizan. ... la forma y funcionamiento de los mismos refleja más que cualquier otra cosa la existencia de un orden cósmico.”
Extractado de “El retorno de lo sagrado"; VI Círculos internos Terrestres y Celestes: Velasco Piña, Antonio


"La Milicia Celeste, integrada por todos aquellos seres que en todos los tiempos y en todos los planos han participado en la misión de colaborar al mantenimiento del orden cósmico"
"Los Siete Rayos": Velasco Piña, Antonio; p.55

Iniciado:


“... nadie que no fuera Iniciado se dio cuenta de lo que acontecía ...”
“El Prototipo”: GrinbergZ., Jacobo; p.96

“... Solo los iniciados saben muy bien lo que tienen que hacer en la tierra. Es una lástima que todos los demás solo lo recuerden cuando ya no pueden hacer nada ...”
“La ley del amor”: Esquivel, Laura; p. 201

"el anhelo de proseguir la búsqueda de un camino de desarrollo interno era mucho más fuerte que cualquier otro sentimiento"
"Dos guerreros Olmecas": Velasco Piña, Antonio; p.89

"una incesante búsqueda de un personal camino de desarrollo interno, un ir armando pieza por pieza un complicado rompecabezas"
"Dos guerreros Olmecas": Velasco Piña, Antonio; p. 93




Pruebas de Agua, Aire, Tierra y Fuego:
En el viejo Egipto de los Faraones esas cuatro pruebas se debían afrontar valerosamente en el mundo físico. Ahora el candidato debe pasar las cuatro pruebas en los mundos suprasensibles.

Prueba de fuego: esta prueba es para probar la serenidad y dulzura del candidato. Los iracundos y coléricos fracasan en esta prueba inevitablemente. El candidato se ve perseguido, insultado, injuriado, etc. Muchos son los que reaccionan violentamente y regresan al cuerpo físico completamente fracasados. Los victoriosos son recibidos en el Salón de los Niños y agasajados con música deliciosa. La música de las esferas. Las llamas horrorizan a los débiles.

Prueba de aire: aquellos que se desesperan por la pérdida de algo o de alguien; aquellos que le temen a la pobreza; aquellos que no están dispuestos a perder lo más querido, fracasan en la prueba de aire . El candidato es lanzado al fondo del precipicio. El débil grita y vuelve al cuerpo físico horrorizado. Los victoriosos son recibidos en el Salón de los Niños con fiestas y agasajos.

Prueba de agua: la gran prueba de agua, es realmente terrible. El candidato es lanzado al océano y cree ahogarse. Aquellos que no saben adaptarse a todas las variadas condiciones sociales de la vida; aquellos que no saben vivir entre los pobres; aquellos que después de naufragar en el océano de la vida rechazan la lucha y prefieren morir; esos, los débiles, fracasan inevitablemente en la prueba de agua . Los victoriosos son recibidos en el Salón de los Niños con fiestas cósmicas.

Prueba de tierra: nosotros tenemos que aprender a sacar partido de las peores adversidades. Las peores adversidades nos brindan las mejores oportunidades. Debemos aprender a sonreír ante las adversidades , esa es la Ley. Aquellos que sucumben de dolor ante las adversidades de la existencia, no pueden pasar victoriosos la prueba de tierra. El candidato en los mundos superiores se ve entre dos enormes montañas que se cierran amenazadoras. Si el candidato grita horrorizado, regresa al cuerpo físico fracasado. Si es sereno, sale victorioso y es recibido en el Salón de los Niños con gran fiesta e inmensa alegría.

Iniciación de uno de los niños héroes (Francisco Marquez) en el Bosque de Chapultepec, por parte del secreto guardian del bosque:
—Pues entonces vayamos por donde usted dice —dijo Fran­cisco, al tiempo que ayudaba a la anciana a subir al carruaje.
La carretela dobló a la izquierda y se encaminó a la entrada del bosque situada al oriente. La señora Micaela observó con atención la figura de la inesperada pasajera. Su larga y blanca cabellera enmarcaba un rostro ovalado y surcado de arrugas en el que desta­caban unos grandes ojos negros de poderosa mirada. Su sencillo vestido de manta y su rebozo blanco constituían el ropaje usual entre las clases más humildes y contrastaban con sus movimientos y con su acritud, que revelaban distinción y refinamiento.
—¿Así que trabaja usted en el Colegio Militar? —inquirió la señora Micaela.
—Sí —contestó la anciana—, soy cocinera al igual que mi esposo; también tenemos un puesto de flores aquí en la entrada del bosque.
Tras afirmar lo anterior, la mujer expresó con solemne acento:
—Este bosque es sagrado y por ello hay una forma ritual de entrar en él.
—¿Y cuál es esa forma? —preguntó Francisco.
—Es necesario pasar ciertas pruebas, y muy pocos lo consiguen.
—Nosotros no venimos a eso —afirmó la señora Micaela, a quien tanto la anciana como sus aseveraciones le estaban resul­tando cada vez más extrañas.
Yo sí quiero pasar esas pruebas —manifestó Francisco con evidente determinación.
—¿Qué eso entraña algún peligro? —preguntó la madre.
—No precisamente —repuso la anciana—. Tan sólo que si la persona no pasa las pruebas estará en el bosque como un sim­ple visitante, no formará nunca parte del mismo.
El carruaje había llegado a la entrada oriente del bosque, singularizada por varios puestos de flores. La anciana señaló a uno de los vendedores y dijo:
—Ahí está mi esposo, él tiene autoridad para designar a los candidatos a pasar las pruebas; si en verdad quiere intentarlo hable con él.
Sin decir nada, Francisco saltó de la carretela y caminó has­ta donde se encontraba el vendedor de flores. Se trataba de un anciano de delgada figura y recia tez morena, cuyo rostro refleja­ba serenidad y firmeza.
—Buenos días —saludó Francisco—. Vengo a inscribirme en el Colegio Militar y si mi escuela está en un Bosque Sagrado, nada me gustaría más que formar parte del mismo.
El anciano sonrió complacido y clavó en el aspirante a cade­te una mirada que sin dejar de ser afectuosa era profundamente escrutadora. Francisco sintió que estaba siendo objeto de un exa­men que abarcaba la totalidad de su ser, pero permaneció inmó­vil y sin siquiera pestañear. Transcurrido un rato el anciano habló:
—Eres valiente y ésta es una importante cualidad. El miedo paraliza a los seres humanos y los vuelve serviles e indignos; pero el valor solo no basta para producir frutos perdurables, requiere combinarse con otras cualidades igualmente importantes. Ojalá y ése sea tu caso.
—¿Puedo intentar pasar las pruebas para ser aceptado por el bosque? —preguntó Francisco.
—Sí, yo te acompañaré y trataré de ayudarte hasta donde me sea posible.
El anciano tomó al niño de la mano; juntos cruzaron el um­bral y penetraron al bosque. Francisco volteó hacia donde se encontraba su madre a bordo de la carretela y con la mano que tenía libre le hizo una señal indicándole que lo siguiese. El vehí­culo se puso en movimiento y entró en el bosque, sin que en esta ocasión se negase a ello el caballo que tiraba del carruaje.
—Ya que quieres formar parte del bosque, debes conocer algo de su historia —afirmó el anciano mientras avanzaba al lado de Francisco, enmedio de largas hileras de altos árboles—. Este lugar es un espacio sagrado poseedor de mágicos poderes, aquí han ocurrido muchas cosas muy importantes para México desde hace milenios.
A poco de andar llegaron a un paraje donde brotaba un ma­nantial de cristalinas aguas que se canalizaban a un acueducto.
—Esta es la principal fuente de abasto de agua de la ciudad de México -comentó el anciano— y así ha sido desde los tiempos de los aztecas, pero estas aguas pueden tener otra función aún más importante: la de purificarnos por dentro. Lograr esto constituye la primera de las pruebas, pues si no se alcanza una limpieza interior el espíritu permanece aletargado, la persona no podrá cumplir su misión en la vida y mucho menos alcanzar el privilegio de formar parte de este Bosque Sagrado.
—¿Y cuál es la forma de hacer esa prueba? —preguntó Fran­cisco.
—Hay que tomar un poco de esta agua y ver los resultados que eso produce.
El niño unió sus manos en forma de improvisado recipien­te, las introdujo en el manantial y tomó un sorbo de agua. Los efectos no se hicieron esperar. Primero sintió un mareo tan fuer­te que se vio obligado a sentarse en el suelo. Su conciencia era un torbellino de emociones y a su mente acudían toda clase de re­cuerdos, particularmente los relacionados con hechos que impli­caban fallas en su conducta. El inesperado confrontamiento con sus errores generó en su alma una doble y complementaria deter­minación: la de no volver jamás a incurrir en ellos y la de otorgar­se a sí mismo el perdón por las faltas cometidas. Una sensación de plenitud y de alivio invadió su ser.
El anciano se había mantenido observando atentamente las cambiantes emociones reflejadas en el rostro del niño. Palmeán­dole afectuosamente la espalda le dijo:
—Te felicito, has pasado la prueba del agua y alcanzado la purificación interior. Ahora viene la prueba de la tierra, ojalá y también la pases.
Francisco se levantó y reinició la marcha. La carretela que conducía a su madre y a la esposa del anciano se puso nuevamente en movimiento. La señora Micaela había visto a su hijo detenerse a tomar agua del manantial y luego sentarse unos momentos, sin poder ni remotamente imaginar la trascendental transformación ocurrida durante esos instantes en la conciencia de Francisco.
No toda el agua que brotaba del manantial se canalizaba al acueducto que la conducía a la ciudad; una parte se reserva­ba en un pequeño lago situado junto al ojo de agua y era utili­zada para regar los árboles y las plantas del bosque. Un rústico puente de madera, por el que podían circular personas y ca­rruajes, permitía atravesar el canal que llevaba el agua del ma­nantial al lago.
El anciano apuntó hacia el puente y expresó:
—Esa es la segunda prueba; tendrás que cruzarlo.
Francisco observó a su acompañante con extrañeza, sin po­der comprender que se calificara como una prueba el hecho de atravesar aquel puente, pues era evidente que eso podía hacerse sin ninguna dificultad.
Al llegar junto al puente el anciano se detuvo y explicó: —Los puentes sirven para pasar de un lugar a otro y por ello simbolizan un medio de cruzar de nuestra realidad ordinaria a otra superior y sagrada. Del otro lado de este puente está la parte más sagrada del bosque, si al cruzarlo logras que tu con­ciencia perciba esa otra realidad, habrás pasado la prueba de la tierra.
Con paso lento y firme Francisco inició su avance en el puen­te. Desde el primer instante se percató de que hacer lo que pedía el anciano no iba a ser nada fácil. Lo que denominamos realidad es resultante de una valoración que hace nuestra mente de cuan­to percibimos a través de los sentidos. Trascender este mecanismo de percepción y evaluación requiere de un esfuerzo sobrehumano, así como de una necesaria ayuda proveniente de otros planos. Tras dar unos pasos, el pequeño jalisciense se vio obligado a detenerse; era como si una invisible e impenetrable barrera se hubiese interpuesto en su camino. Francisco cerró los ojos e invocó la ayuda de la Virgen de Zapopan y de su difunto Padre. Al sentir que de lo más profundo de su ser brotaba una poderosa energía tuvo la certeza de que su plegaria había sido escuchada. Abrió los ojos y ya sin ninguna dificultad prosiguió su camino. A su lado marchaba el anciano y a sus espaldas el paso de la carretela en que viajaba su madre hacía crujir las viejas vigas de madera que sostenían el puente.
Al pisar la tierra después de haber cruzado el puente, Fran­cisco tuvo la impresión de que ahora podía ver y sentir cuanto le rodeaba de muy diferente manera. Era como si de improviso hu­biese alcanzado, aun cuando fuera de forma incipiente, la capa­cidad de establecer comunicación con los integrantes de los reinos mineral, vegetal y animal.
—Muy bien —exclamó el anciano con jubiloso acento—, ya aprobaste la segunda prueba; ahora viene la tercera, la del aire.
Al tiempo que hablaba, el anciano señaló con el índice un cercano paraje constituido por un claro en el bosque y cuatro enormes ahuehuetes. Al llegar al lugar afirmó:
—Estos ahuehuetes no sólo apuntan a cada uno de los pun­tos cardinales, sino que son los conductores en este bosque de los cuatro vientos, los que al combinarse dan origen y recogen la forma de todo lo que existe en este mundo.
Acto seguido extendió ambos brazos y con las manos uni­das apuntó al ahuehuete ubicado en el oriente al tiempo que pro­nunciaba varias frases en náhuatl. Luego fue señalando a los otros tres ahuehuetes, pronunciando en cada caso diferentes frases en el idioma de Cuauhtémoc. Al concluir dio unos pasos atrás de­jando a su acompañante justo enmedio del arbóreo cuarteto.
Francisco sintió de inmediato la presencia de cuatro pode­rosas y diferenciadas energías provenientes de cada uno de los ahuehuetes. Comprendió entonces la razón por la que la anciana cocinera había mencionado que el viento que le correspondía era el del oriente. En efecto, de ese punto cardinal provenía una fuerza que se integraba armónicamente a su naturaleza.
Una especie de suave remolino comenzó a sacudir las ramas de los cuatro árboles. El aire parecía danzar y mezclarse justo en el lugar en que se encontraba Francisco, el cual tuvo primero un sentimiento de rechazo y oposición a todas aquellas energías que por no provenir del oriente no sentía como propias, pero luego un chispazo de intuición le hizo comprender que esa no era la actitud adecuada, sino que por el contrario, debía "abrirse a los cuatro vientos". Fue una ardua tarea; el ego sustenta no sólo su seguridad sino su existencia misma en la engañosa visión de que constituimos individualidades separadas, sin jamás admitir que somos células interconectadas y formando parte del gran orga­nismo del universo.
El anciano que iba guiando al niño debió concluir que éste había pasado su tercera prueba, pues afirmó complacido:
—Ya entendiste que todos y todo somos uno; sólo te falta una última prueba, la del fuego.
Al tiempo que afirmaba lo anterior, el anciano señaló con el índice a un ahuehuete ubicado a muy escasa distancia de donde se encontraban. El árbol era viejo de verdad, de sus múltiples ramas colgaban gruesos racimos de heno y tanto su anchura como su altura eran de excepcionales proporciones.
Con respetuoso acento el anciano explicó:
—Este árbol se llama El Sargento y es la máxima autoridad del bosque. Es él quien autoriza que este espacio sagrado pue­da ser utilizado para cumplir sus funciones, que son principal­mente las de constituir una doble puerta: horizontal y vertical. La puerta horizontal es la que permite entrar ritualmente al actual centro sagrado del país. Los aztecas estuvieron acampa­dos varios años en las cercanías de Chapultepec, esperando a que el árbol les diera el permiso para cruzar esta puerta, reco­rrer el último tramo de su peregrinación, llegar al centro y fun­dar Tenochtitlan. La puerta vertical no se ha utilizado desde hace muchos siglos, desde la época de los toltecas, cuando al­gunos de sus máximos sacerdotes la empleaban para dejar el mundo y a través de ella llegar a otros planos. Fue lo que intentó hacer Moctezuma cuando supo de la llegada de los europeos, pero el ahuehuete no le dio permiso y tuvo que regresarse a en­frentar su destino. Anda, ve a ver cómo te va con El Sargento.
Con andar firme y decidido, Francisco avanzó hasta quedar frente al enorme ahuehuete. Primero tuvo la clara percepción de encontrarse ante un ser de edad inmemorial y poseedor de grandes poderes; acto seguido alcanzó una profunda comprensión de la esencial naturaleza de dicho ser. El Sargento pertenecía al selectísi­mo grupo de aquellos que alcanzan a convertirse en vida en habi­tantes del mundo de lo sagrado. Su apariencia exterior era la de un árbol, pero en realidad era una inmensa llama cuyo fuego sacralizaba a todo el bosque. El ahuehuete se había percatado ya de la pre­sencia del niño y dejó caer sobre éste una lluvia de fuego en forma de hojas y de heno. Francisco permaneció inmóvil enmedio de unas llamas que no quemaban su piel, pero sí incendiaban su espíritu. El anciano se aproximó caminando pausadamente y afirmó: —Has logrado pasar las cuatro pruebas. Ven, te enseñaré el lugar más sagrado del bosque.
Seguidos siempre por la carretela, niño y anciano reanuda­ron su andar por entre los árboles, hasta llegar ante una roca de forma singular situada al pie del cerro. El anciano señaló a la roca y dijo con solemne acento:
—Es un altar sagrado, tal vez el más antiguo de México; es de otros tiempos, cuando existía una humanidad diferente a la de hoy en día.
Francisco observó con muda y respetuosa atención la roca, percatándose de que efectivamente tenía la forma de un altar. Una sensación de máxima sacralidad prevalecía en el ambiente de ese lugar. La existencia de fuerzas y seres invisibles se percibía con toda claridad. Tras permanecer un buen rato en silencio, el anciano se persignó y dijo:
—Bien, creo que ora sí ya puedes ir a inscribirte en tu cole­gio. ¿Me permiten que los acompañe? Yo también voy para alia, es hora de empezar a preparar la comida. Niño y anciano se subieron a la carretela y ésta ascendió desde la base hasta la cima del cerro, deteniéndose a la entrada del castillo. Dos rígidos cadetes montaban guardia y un tercero interrogaba y tomaba nota de cuanta persona entraba o salía del edificio. Al ver llegar a la carretela se aproximó a ella y saludo cordialmente a la pareja de ancianos.
“Los siete rayos”(Fragmento); Antonio Velasco Piña, pp. 20-26

Al igual que desde tiempos inmemoriales, hoy dia, secretos guardianes de lugares sagrados, en México y en todo el planeta, continuan iniciando a seres sedientos de verdad superior
Aquarius

Maestros:


“... - Nosotros, y nuestro Maestro en particular, somos una rama de los depositarios de una tradición que posee esas habilidades, tan desgraciadamente perdidas. No obstante sabemos como mantenerlas vivas y como transmitirlas a quienes las quieren encontrar ...
A fin de cuentas, estamos hechos para cumplir la función que el creador nos ha asignado. Pero en nuestra época, hay que trabajar mucho para poder comprender. De vez en vez, se nos envía a alguien que no sufre estas confusiones, en distintas épocas en distintos pueblos. Con demasiada frecuencia, la técnica y el mensaje se desvirtúan y acaban siendo parte de la misma ilusión de la que intentaba escapar...
– Y ... ¿ Quienes son esos enviados?
Cada pueblo tiene el suyo ... unos se destacan mas que otros”: Adán, aunque quizá no haya sido una sola persona; Noe, Abraham, Moisés, Buda, Cristo, Mahoma ...”
“La Puerta”: Herrera, German; p. 64


“... El mundo ha progresado no solo con respecto al género humano, sino también con respecto a los animales, plantas y rocas. En el principio el Infierno estaba en todas partes. La humanidad no sabe nada de su naturaleza real, la bestia no sabe nada, la planta no sabe nada, y la piedra no sabe nada. Una sombra profunda cubre la conciencia universal.
Vienen salvadores. Moisés enseño a la humanidad que tenia derecho a vivir. Sócrates le mostró que tenia derecho a pensar. Jesús le reveló su derecho a amar. Estos tres hombres se llevaron con ellos a la tumba, cada uno en su momento, alguna parte de las sombras que cubren la tierra ... ”
“Conversaciones con la eternidad”: Víctor Hugo; p. 102


“El que no sabe, y no sabe que no sabe, es un tonto: evítalo
El que no sabe, y sabe que no sabe, es un niño: enséñale
El que sabe, y no sabe que sabe, esta dormido: despiértalo
El que sabe, y sabe que sabe, es un sabio: síguelo”

Provervio: “La última barrera: Un viaje sufí”: Field, Rashad; p. 11


“ ... En esa paz perfecta me di cuenta de que todos los grandes maestros surgían de esa presencia del Ser y transmitían su enseñanza, igual que los soles y las estrellas, los relámpagos y la lluvia, y los niños que nacían ...”
“La última barrera: Un viaje sufí”: Field, Rashad; p. 188

Hemisferios izquierdo y derecho:

“El yo inferior es la parte del ser que normalmente utiliza el consciente izquierdo para expresarse y que manifiesta violencia y posesividad; el yo superior actúa por intermedio del consciente derecho, teniendo a su alcance la ley evolutiva de las razas y una filosofía que lo lleva a lo desconocido, sin miedos ni resistencias.”
“Señales de contacto”: Trigueirinho

“ ... mis pensamientos seguían funcionando con la preocupación de lo cotidiano y el cincho de la lógica, sin que pudiera parar el “dialogo interno”, según lo denomina el “Don Juan” de Castaneda. ...”
“La Puerta”: Herrera, German; p. 98

“... distraer al hemisferio izquierdo del cerebro: monstruo lógico, frió analítico y fragmentador; para dejar en libertad al derecho: amigo, absurdo, integrador y amoroso...”
“La Puerta”: Herrera, German; p. 100

“... El más grande nido de todos está en el cerebro. Allí, cada fibra es un alma piensa ...
El hombre es un yo inmenso lleno de yos imperceptibles, el es un mundo en si mismo ...”
“Conversaciones con la eternidad”: Víctor Hugo; p. 182

“... – Reconozco que usas la razón con mucha habilidad ...
- A la gente hay que hablarle en su idioma ... dijo con determinación.
- Trato de comunicarme en el tuyo, aunque un día hablaremos con el corazón, el que de todos modos tengo en mi mano para estar contigo ahora. ...”
“La Puerta”: Herrera, German; p. 168

“... No hay peor tonto que el que cree saber ...”
“La Herencia Olmeca”: Velasco Piña, Antonio; p. 24

“13. El ego analiza, el Espíritu Santo acepta. 2Sólo por medio de la aceptación se puede llegar a apreciar la plenitud, pues analizar significa fragmentar o separar. 3Tratar de entender la totalidad fragmentándola es, claramente el enfoque típicamente contradictorio que el ego utiliza para todo. 4El ego cree que el poder, el entendimiento y la verdad radican en la separación, y que para establecer esta creencia tiene que atacar. 5Al no darse cuenta de que es imposible establecer esa creencia, y obsesionado por la convicción de que la separación es la salvación, el ego ataca todo lo que percibe, desmenuzándolo en partes pequeñas y desconectadas sin ninguna relación significativa entre sí, y desprovistas, por lo tanto, de todo significado. 6El ego siempre substituirá lo que tiene significado por el caos, pues si la separación es la salvación, la armonía es una amenaza.”
“Un Curso de Milagros”: Capítulo 11 DIOS O EL EGO”;La dinámica del ego

  • Conciencia y ciencia
  • Olmeca, Tradición:

    “... las características distintivas de lo olmeca: silencio, misterio y síntesis” (84)
    ...
    “... la Tradición Olmeca tiene dos características fundamentales: silencio y síntesis.
    Silencio interno, que permite superar el ego y escuchar la voz de Dios indicándonos cual es su voluntad.
    Síntesis de lo esencial de las Tradiciones Sagradas de todos los tiempos” (21)
    ...
    “... cuando preparábamos la Manifestación del Silencio ni siquiera usted confiaba en que algo así pudiera realizarse. Y se logró, el país supo guardar silencio; es decir con hechos buena parte de sus habitantes demostraron estar preparados para dar los primeros pasos en la senda olmeca, en el camino del silencio” (25)
    “La Herencia Olmeca”: Antonio Velasco Piña

    Mejor guarda silencio, no gastes tu saliva. La saliva es agua sagrada que el corazón crea. La saliva no debe gastarse en palabras inútiles por que entonces estas desperdiciando el agua de los dioses, y mira, te voy a decir algo que no se te debe olvidar: si las palabras no sirven para humedecer en los otros el recuerdo y lograr que ahí florezca la memoria de dios, no sirven para nada
    Malinche”: Laura Esquivel; p. 26

    ... La Palabra de Dios elige ciertos espíritus. El sonido de Su voz es trueno, océano, viento. El hombre es el aterrado pasajero en Su mundo; la vida es un Arca que ha perdido su camino. Y así, para el hombre silencioso, Dios suaviza su vos. Silencia el aplauso del trueno, el mar y la tormenta.
    Y mientras la humanidad marinera dentro del Arca es conducida a la desesperación, Dios extiende la esperanza hacia ella usando animales: La paloma salva a Noé, el asno salva a Balaam, el león salva a Andocles, la paloma inspira a Mahoma y los cuatro evangelistas escuchan a sus cuatro bestias. El lenguaje de lo divino adopta todavía otra forma. El hombre es colocado entre la bestia y el angel. Yo escucho al ángel. Sócrates le habló, Juana de Arco lo obedeció y Jesús se reunió con el. ...
    “Conversaciones con la eternidad” Capitulo Diez ¿Existe Díos?: Víctor Hugo; p. 89

    Mira con los ojos que no miran, y verás la realidad tal como es, por que si crees que tu pensar, es el reflejo de tu ser, ten en cuenta que el hogar donde germina tu conciencia es el silencio. Y si tocas lo que no palpan tus manos, sentirás lo que no entiende la razón, más allá de los sentidos, se fabrican los sonidos, de una música perfecta, y es la música que aquel silencio orquesta.
    “Mira con los ojos de la esencia”: Regina, Un musical para una nación que despierta.

    solo puedes hablar acerca del mundo de lo sublime en el lenguaje del mundo de lo sublime, y el mundo de lo sublime no tiene lenguaje
    “Conversaciones con la eternidad” Víctor Hugo; p. 174

    La primera de ellas fue la olmeca y sus integrantes se dieron a la tarea de limpiar y echar a funcionar muchos centros sagrados que llevaban muchos siglos de estar inactivos. Uno de los más importantes era y es Teotihuacan.
    ... en su primera fase, la olmeca, se puso un especial énfasis en sus funciones de templo, convirtiéndolo en un santuario supersagrado.
    El despertar de Teotihuacan”: Antonio Velasco Piña


    Del Tao se puede hablar, pero no del Tao eterno.
    ... el Sabio maneja sus asuntos sin actuar,
    y difunde sus enseñanzas sin hablar.
    ...
    Las construye sin atribuirse nada.
    Hace su trabajo sin acumular nada por él.
    ...
    El Sabio pasa desapercibido y ahorra las palabras.
    ...
    Sólo yo estoy callado, ¡tan callado!

    “Tao Te King”: Lao Tse